© Copyright Schuberth GmbH 2011 //
Algo que debe saber: Los cascos de Schuberth no salen de una línea de producción completamente automatizada. ¡Un casco Schuberth es un trabajo manual! El SR1 pasa, desde los tejidos de composición en bruto, hasta su acabado, en unos siete día laborables, por las manos de 35 competentes miembros del personal de la factoría. Una tolerancia cero a errores es el principio rector que dirige al ojo entrenado en cada paso del proceso. Nada menos que 14 piezas diferentes de fibra de vidrio, carbono y una mezcla especial de resina polimérica son formadas a mano, antes de que el casco en bruto sea prensado a una alta presión y temperatura. Cada pieza en bruto es medida con exactitud y solo entonces obtiene su sello de prueba. Un chorro de agua con una presión de más de 3.000 bares corta la calota con la más alta precisión, antes de que en el taller se rectifiquen también las últimas pequeñas imperfecciones.
El lacado del casco es de una importancia superior. El casco pasa un total de cuatro veces por la unidad de pintura, antes de que la imprimación, así como la laca de color y el barniz de los cascos Schuberth cumplan los requisitos de calidad esperados. Aún más laboriosa es la tarea de la decoración. Hasta dos horas requiere simplemente la elaboración perfecta de la decoración «Racingline». Cuando los motivos decorativos resultan ser idénticos como dos gotas de agua, es por algo más que por el fruto de un duro entrenamiento y rutina: es por amor y pasión por el producto.
Tras cada fase de trabajo el casco es nuevamente pesado y controlado. De esta manera nos aseguramos de que solamente las calotas perfectas al 100 % llegan a la etapa de montaje final. Se precisa más de una docena de procedimientos para el montaje de las piezas, la calota interior EPS de alto rendimiento y del acondicionamiento interior cosido a mano. Comprobadas todas las funciones una última vez, pesado y pulido el casco, queda finalmente claro algo que tiene validez para los cascos Schuberth desde hace décadas: el todo es más que la suma de las partes individuales. Pero aquí no acaban los controles, ni mucho menos. Nuestro credo para el diseño y el desarrollo también rige el proceso de fabricación: pruebas, pruebas y más pruebas. En nuestro laboratorio se toman a diario muestras de la producción al azar y se realizan pruebas para comprobar su perfecta aptitud funcional y capacidad de amortiguación de impactos. En lo que a esto respecta, nuestros ingenieros de pruebas no se limitan a cumplir la norma, sino que intentan continuamente superarla. ¡Por su seguridad!